Senderos de gloria en El Retiro

En El Retiro hay una montaña mágica. Artificial y mágica. Para amantes, pandilleros, curiosos, melancólicos… Para suicidas no vale. No tiene suficiente altura. Y desde hace años para nadie, solo para furtivos. Es conocida como la Montaña de los gatos (aquí explican su historia). En el parque más bonito del planeta hay un trozo de terreno vedado al disfrute público.

Hacia la cima. Montaña Artificial, parque de El Retiro. (Alberto Gayo)

Hacia la cima. Montaña Artificial, parque de El Retiro. (Foto: Alberto Gayo)

El otro día me colé al amanecer por sus estrechos senderos y la descubrí salvaje, con la hierba creciendo entre las traviesas redondas que hacen de peldaños. Hay pinos, bambúes, cedros y palmeras; ruscos, mahonias y bojs. Y me quedo corto porque no tengo ni idea de botánica. Dos leones de caliza esperan que la cascada de agua vuelva a ponerse en marcha. Y es mágica porque debajo se abre una cueva para el arte. También cerrada. Y en lo más alto, una estructura de hormigón con forma de búnker redondo. Desde allí se divisa la torre neomudéjar de la Casa Árabe. Y si te giras, la Torre de Valencia te clava su altura. Hace años que una valla metálica impide el paso y años que está cerrada su sala de exposiciones. Duele.

Búnker con tags de grafiteros. (Alberto Gayo)

Búnker con tags de grafiteros. (Foto: Alberto Gayo)

El Ayuntamiento de Madrid ha prometido rehabilitar la zona de exposiciones y parece que va para largo. Los que hemos crecido en el parque rechazamos que la Montaña de los gatos permanezca invisible al ciudadano. La valla metálica está puesta hace años, antes de que llegase Manuela Carmena. Tiene toda la pinta de que no es prioridad para las autoridades. Seguro que habrá argumentos para explicar por qué permanece cerrada. Yo no los sé.

Una valla recorre todo el perímetro. (Foto: Alberto Gayo)

Una valla recorre todo el perímetro.
(Foto: Alberto Gayo)

Los rincones casi secretos de los parques tendrían que ser patrimonio inmaterial contra la soledad, el estrés y también retiro para antisociales o enamorados. La llaman montaña pero es un montículo. Queda mejor ‘capricho’. Cuando el rey Fernando VII recuperó el trono y volvió a España tras la expulsión de los franceses decidió recuperar El Retiro, convertido entonces en fortificación y base militar.

El muy listo dedicó una zona solo para él y los suyos. Lo denominó ‘reservado’ y era una importante extensión que daba a las que hoy son la calle de Alcalá y la avenida de Menéndez Pelayo. Allí levantó ‘caprichos’, pequeñas edificaciones de divertimento y relax al estilo Versalles, como la Casita del Pescador, la cúpula de lo que hoy es Florida Park, la Casa de Vacas o la Montaña Artificial. Otros fueron demolidos. Donde hoy está el búnker de la ‘montaña de los gatos’ antes había un templete con unas vistas más que relajantes.

Dos leones de caliza al pie de una cascada sin agua (Foto: Alberto Gayo)

Dos leones de caliza al pie de una cascada sin agua.
(Foto: Alberto Gayo)

Lo nuestro de adolescentes era menos poético. Aquella montaña era la colina inexpugnable de Senderos de gloria, la película de Stanley Kubrick sobre las miserias de cualquier guerra.

En mi infancia, al pie de la montaña había un bando controlando los caminos de acceso y con los bolsillos llenos de castañas pilongas. Arriba, en el búker y tras los arbustos, los últimos de Filipinas. Si te tocaba tomar la cima solo era cuestión de tener paciencia. Si te tocaba defenderla, solo valían la puntería y las piernas. Cuando se te acababa la munición solo valía correr, saltar, recibir algún castañazo y cubrirte la cara. En aquellos años, cuando se libraba una batalla, daba la impresión de que la montaña artificial era tuya, de que cualquier cuerpo en movimiento era el enemigo. No había runners y los visitantes se hacían invisibles. Los de abajo avanzaban poco a poco. En lo alto había que resistir pero no dejarse coger.

Vista de la torre de la Casa Árabe desde el búnker de la montaña. (Foto: Alberto Gayo)

Vista de la torre de la Casa Árabe desde el búnker de la montaña. (Foto: Alberto Gayo)

Guardabas un par de castañas para la huida y sálvese quien pueda. El corazón te golpeaba cada vez más rápido. Sabías que si te acorralaban arriba te caería una lluvia de castañas que te haría llorar. Si levantas las manos, castañazo; si pides una tregua, castañazo; si intentas negociar, castañazo. Solo queda correr. Entonces la montaña se agrandaba. En pocos minutos estarías abajo, maltrecho o a salvo, pensando en volver a pillar munición, en tomar otra vez la cima.

Un lugar casi secreto. (Alberto Gayo)

Un lugar casi secreto. (Foto: Alberto Gayo)

Después, con los años, la montaña se transformaba en lugar de seducción, de vacile, de litronas, de sexo sin cópula, del llanto y las explicaciones. Incluso del deporte. Por favor, abran ya al público los senderos de la Montaña Artificial. Y cuando inauguren de nuevo la sala de exposiciones, acuérdense de mí. Salud

Sala de exposiciones de la Montaña Artificial. (Alberto Gayo)

Sala de exposiciones de la Montaña Artificial. (Foto: Alberto Gayo)

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Senderos de gloria en El Retiro

  1. Pablo Martin dijo:

    Me encanta ,Alberto.Memories.

  2. pilar dijo:

    Yo también fui una niña de la montaña del gato. No me peleaba con castañas, pero la imaginación me bombardeaba con misterios, deseos ocultos y más tarde realides sin retorno, gracias por esta pincelada del recuerdo

    • Alberto Gayo dijo:

      Gracias a ti Pilar por hacer el comentario. Cuando se le tiene cariño a un parque, a un paraje, da mucha rabia no poder disfrutarlo. Salud.

      • pilar dijo:

        Los ya “maduros” chavales del barrio añoramos recuerdos y vivimos presentes con nostalgia, pero ahí esta El Interviú (antes en O’Donell) para recordarlos. ¿por qué tan lejos ahora?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *