2017: desnudos, visibilidad y protesta

Ellas decidieron convertir su piel, sus curvas, su belleza en pancarta, denuncia, protesta, crítica o reivindicación. El año 2017 ha sido para interviú una suerte de gran desnudo por la visibilidad de causas que sus protagonistas no querían perdidas. En sus 41 años de historia, esta publicación ha sido abanderada de un periodismo de denuncia frente a los abusos del poder, a los corruptos y mafiosos, a los recortes y a los intolerantes. Es a lo que nos dedicamos desde 1976. Lo que no ha sido tan habitual en las últimas décadas es que las protagonistas de las portadas, la parte más erótica y sensual de interviú, lanzase un mensaje de disconformidad con la realidad a través del desnudo. Una ex militar, una violinista, una cantante, una expolicía, la nieta de una condesa, una aspirante a estibadora, la denunciante de un conocido caso de corrupción política, una trabajadora sexual, una mujer sin un pecho por el cáncer de mama, una pareja de lesbianas, una senadora, las familiares de trabajadores despedidos han gritado, entre otras, desde estas páginas. Todos los años repaso las mejores fotos –a mi entender– publicadas en estas páginas. Aquí van doce causas, doce desnudos. Feliz 2018.

LA ÚLTIMA BATALLA DE CRISTINA. Cristina Muñoz Gago era una soldado de Infantería valiente y tenaz. También lo fue cuando se enfrentó a dos de sus mandos por presunto acoso. Al final fue expulsada del Ejército. Interviú ya había denunciado su caso con anterioridad pero en enero de este año, la exmilitar hizo una portada para reivindicar “la igualdad de la mujer en el Ejército” . La madrileña espera que el Tribunal Europeo revise su caso.

Foto: Sandra Torralba.

Foto: Sandra Torralba.

LA VIOLINISTA REAL. En 2010 actuó en un programa de televisión con una minifalda, tacones y un top. Los más reaccionarios y conservadores de la música clásica no esperaron ni un momento para criticarla. La violinista Elena Mikhailova, madrileña de origen ruso-armenio, hizo una versión de la famosa foto de Man Ray ‘El violín de Ingres’ en nuestra portada. “Quiero romper con los colores grises y negros de la música clásica, un mundo muy cerrado que necesita abrirse. Si me criticaron saliendo con una falda, imagínate en lencería. Pero no me importa lo que digan. Somos mujeres reales, que también nos sentimos sexis”, explicó en estas páginas.

Foto: Daniel Smith.

Foto: Daniel Smith.

 

 

LA CHINA, AMOR Y DESGARRO. “Utilizo y trabajo con mi cuerpo porque es mi templo”. La cantante de Cycle ha decidido est año apostar por ella misma. No para de componer versos, de crear canciones, de montar vídeos que mezclan palabras de amor y desgarro con bases electrónicas y esencia trap. A Silvia –China Patino– le gusta el reguetón, ponerse el micrófono en la entrepierna y romper cualquier prejuicio sobre ella. La actriz, cantante y poeta, que fue portada en febrero, reivindicó esa corriente del feminismo que toma palabras como coño o puta dándoles las vuelta para empoderarse. “Pienso así desde que leí a la escritora feminista Silvia Federici. Ella defiende que se reconozca el trabajo sexual, que no se criminalice y que el feminismo se acerque a las
putas y no las estigmatice. En las sociedades antiguas matriarcales, ser prostituta era como cualquier otro trabajo, no eran juzgadas. El sexo es vida”.

Foto: Cristina del Barco.

Foto: Cristina del Barco.

 

UNA POLICIA Y ESCRITORA CONTRA COTINO. “Ser policía y escritora no es delito ni pecado”. Carolina Olivares empezó a respirar este año. En 1999, esta agente de la Policía nacida en Cantabria posó en interviú para presentar su novela y sus jefes la suspendieron de empleo y sueldo. La Justicia, años después, sentenció que Carolina nunca ofendió al Cuerpo con sus fotos en ropa interior. Este año se quitó una espina clavada, desveló como Cotino y otros jefes policiales le hicieron la vida imposible y presentó su nuevo libro.

Foto: Joan Crisol

Foto: Joan Crisol

ARISTÓCRATA INDOMABLE. La nieta de la condesa de Romanones tuvo mucho coraje en marzo cuando posó para esta revista. Carla Figueroa Domecq, 39 años, presumió en la entrevista de no haberse doblegado ante los convencionalismos de alta alcurnia. Y no dejó títere con cabeza: criticó desde la inmadurez de su exnovio –el hijo de Luis Bárcenas, extesorero del PP– hasta las disputas familiares por el legado de su abuela, la famosa espía Aline Griffith.

Foto: Isaac Morell.

Foto: Isaac Morell.

RAQUEL SAAVEDRA QUIERE SER ESTIBADORA. Esta gaditana quiere ser estibadora y no va a parar hasta conseguirlo. Resulta que el puerto de Algeciras es el único en España donde están vetadas las mujeres para este trabajo. Madre de dos hijos, Raquel está convencida de que “antes de que acabe el año, las mujeres entraremos en el puerto”. Su desnudo dio mucho que hablar. “Debemos pelear por lo que pelearon nuestros abuelos: para no perder derechos”.

Foto:  Joan Crisol.

Foto: Joan Crisol.

 

ELLA DESTAPÓ LA GÜRTEL.“Un partido que tiene tantos casos de corrupción es una estructura organizada. Creo que lo que se está sabiendo del PP sale a la luz porque hay una guerra entre bandas”. Ana Garrido era funcionaria del ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid) hasta que se negó a secundar las órdenes ilegales de su alcalde. Hoy es una de las principale abanderadas por la transparencia en las instituciones públicas. Denunció la trama Gürtel y fue amenazada y represaliada. Pero Ana no se rindió. Y lo contó todo en interviú.

Foto: Isaac Morell.

Foto: Isaac Morell.

UNA MUJER MASTECTOMIZADA QUE LUCHA CORRIENDO. El 22 de mayo decenas de medios de comunicación se hicieron eco de nuestra portada. Por primera vez, una mujer mastectomizada decidió posar sin uno de sus pechos. Natacha López es atleta y madre, pero sobre todo un espíritu combativo. Tenía dos retos para 2017, terminar quince maratones junto a su marido y hacer una portada que sirviese para visibilizar la batalla contra la enfermedad. #fuckcáncer gritamos desde las redes sociales y se escuchó incluso fuera de nuestras fronteras.

Fotos: Sandra Torralba.

Fotos: Sandra Torralba.

 

DOS CHICAS FRENTE A LA INTRANSIGENCIA. Jimena y Shaza se convirtieron en personajes televisivos cuando se supo que escaparon de un emirato árabe porque su amor allí estaba prohibido. Regresaron a España tras un peligroso periplo y ya no tuvieron que disimular su cariño, sus planes, su ser. Jimena Rico lo tenía claro: “Si hay alguien valiente en este historia, es Shaza. Es un ejemplo para las niñas de su país, se ha rebelado contra una cultura que la oprimía”. Interviú las vistió hasta de novias.

Foto: Sandra Torralba.

Foto: Sandra Torralba.

 

LAS ESPARTANAS, LA CHISPA DE LA LUCHA. “Es un orgullo haber creado ejemplo en una clase trabajadora dormida”. Quien así habla forma parte del grupo de mujeres conocidas como Las Espartanas: madres, esposas, hermanas o hijas de los trabajadores de Coca-Cola despedidos ilegalmente de la planta de Fuenlabrada (Madrid). Su pelea es constante, “que todo el mundo se entere de lo que pasó en la fábrica para que se les devuelva la dignidad a los empleados”, aseguran allá donde van. Gema Gil y cinco de sus compañeras firmaron revistas hasta en la Feria del Libro.

Foto: Joan Crisol.

Foto: Joan Crisol.

UNA SENADORA FUERA DE LO COMÚN. “Una mujer común para la gente común”. Así, como si fuese un eslogan, se definió en la entrevista Elvira García Diaz, la primera senadora en posar para la portada de esta publicación. Lo hizo solo ataviada con la bandera de su tierra, de Álava. Fue miembro de Podemos hasta que una polémica por el impago de 5.000 euros de su piso de alquiler social en Vitoria le obligó a dejar el partido. Ella defiende que todo fueron falsedades y aprovechó su interviú para desmentir acusaciones, hablar de Cataluña y reivindicar que “ninguna bandera me va a separar de nadie”.

Foto: Sandra Torralba.

Foto: Sandra Torralba.

TRABAJADORA SEXUAL Y ACTIVISTA POLÍTICA. Es feminista, aunque no encante al feminismo más ortodoxo; es prostituta y hace descuentos a las lesbianas; es actriz de cine porno pero denuncia sin descanso los abusos en el sector, y es de Buenos Aires con sangre asturiana. María Riot es la trabajadora sexual más conocida de Argentina, hace talleres con prostitutas y participa en los encuentros más importantes de mujeres por toda Latinoamérica. Defendió en interviú su capital erótico y su sexualidad, “son mis herramientas de trabajo”. María trabaja 24 horas contra la explotación de las mujeres.

Foto: Xenia Lau.

Foto: Xenia Lau.

 

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Falo en los baños, anarquía en las fachadas

Anarquía y pene, dos clásicos de las pintadas universitarias.

Anarquía y pene, dos clásicos de las pintadas universitarias.

La primera letra del abecedario dentro de un círculo. Un pene y unos testículos. Hace tres décadas, en la facultad donde estudié Periodismo –la de Ciencias de la Información de la Complutense–, predominaban dos garabatos. El primero, la A de la anarquía, es seguramente uno de los símbolos más veces estampado en las paredes de cualquier campus universitario. Una A que siempre parece querer salirse. El ángulo y las patas de la letra no se conforman. En menos de cinco segundos, la pintada está hecha. No hay que ser ilustrado o delineante para dibujar el icono libertario. Los postulados anarquistas siempre serán una ensoñación de un mundo mejor o la representación del terror. Depende de quien mire el graffiti. De la rebeldía, la igualdad y el inconformismo. O del miedo y el caos. Sea como fuere, esa A atravesaba como un fantasma las paredes de los baños, sangraba en el cemento de la fachadas o rayaba las marquesinas del autobús.

Foto de Xabier Vila-Coia.

Foto de Xabier Vila-Coia.

Y luego estaba esa polla omnipresente en los retretes, a boli, rotulador o realizado a punta de llave. Siempre por dentro, en la hoja interior de la puerta. Normal, debía dar cierta vergüenza que te viesen pintando un pene. No sé si en los baños de las chicas había mucha pollas dibujadas. En el de chicos sí. Compartía protagonismo con frases pintarrajeadas que pretendían ser ingeniosas o reivindicaciones estudiantiles. Tampoco se necesita ser profesional del trazo para estampar un falo y dos testículos peludos.

Decía hace poco la escritora Teresa Viejo en interviú que el día que sustituyó en sus novelas la palabra ‘pene’ por ‘polla’ y ‘coito’ por ‘follar’, se sintió liberada. Resulta difícil explicar, sin embargo, el sentimiento que lleva a alguien a dibujar una polla sentado en un váter, con los pantalones y los calzoncillos por los suelos, y en soledad. Solo se me ocurren dos razones: el aburrimiento falocrático o formar parte de la congregación de ‘para chulo, mi pirulo’. En cualquier caso, evidencia pocas dotes creativas y escaso gusto.

Foto de Xabier Vila-Coia

Foto de Xabier Vila-Coia

El artista gallego Xabier Vila-Coia ha publicado recientemente ‘La Ciudad Universitaria de Madrid: Memoria política histórica y reciente en el discurso mural’ (Lapinga Ediciones), un relato fotográfico que recoge la huella dejada por el rotulador y la pintura en la Complutense entre los años 2010 y 2015. “He intentado identificar los conflictos sociales e ideológicos de la sociedad a través de los mensajes en muros, aceras, papeleras y farolas del campus. Allí los estudiantes establecen un diálogo mural destructivo-constructivo que los enfrenta y también los enriquece. Es la memoria política de las ideas, inquietudes y reivindicaciones de los jóvenes universitarios”, explica.

Foto de Xabier Vila-Coia

Foto de Xabier Vila-Coia

El autor ha dividido su repaso en cuatro áreas. En la primera presenta imágenes que nos retrotraen al régimen constitucional republicano de 1931 y a las facciones enfrentadas en la Guerra Civil. Más de 80 años después de la proclamación de la Segunda República siguen vigente los colores de la bandera tricolor, los ‘¡Arriba España!’ y las hoces y martillos que tachan mensajes de extrema derecha. Los yugos y las flechas falangistas en pugna con las pintadas anarquistas, el ‘Dios mola mazo’ con el ‘No a las capillas’. El segundo apartado está vinculado a frases revolucionarias que persiguen un cambio radical de la realidad. Desde los mensajes de grupos neofascistas que acuden al patriotismo y a los lemas del estilo ‘¡Políticos al paredón!’ a pareados pensados para concienciar en plan ‘Antes de suicidarte, llévate a un banquero por delante’, o consignas antisistema como ‘El capitalismo quiere esclavos sonrientes. Estudia, trabaja, consume y calla’.

Fotos de Xabier Vila-Coia.

Fotos de Xabier Vila-Coia.

Es quizá el capítulo  titulado ‘Lucha de géneros’ el más novedoso. Es la lucha de clases de hoy en día, con el feminismo como principal reafirmación y fuerza creadora. ‘Tu piropo es acoso’  se enfrenta a ‘Stop feminazis’. El tradicional símbolo femenino del círculo con una cruz, el de Venus, aparece en morado, en negro, tachado, cambiado por el de la masculinidad. Hay frases del estilo ‘Yo no nací de tu costilla, tú naciste de mi útero’.

Foto de Xabier Vila-Coia

Foto de Xabier Vila-Coia

Siempre se harán pintadas en las paredes de la universidad. Estoy casi seguro que no faltará nunca la A de Anarquía. Sobre el pene no me atrevó a aventurar nada.

Foto de Xabier Vila-Coia

Foto de Xabier Vila-Coia

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‘High Hitler’, un nazi de ‘dame más, dame más’

Parte de la portada de 'Las drogas en la guerra', de Lukasz Kamienski

Parte de la portada de ‘Las drogas en la guerra’, de Lukasz Kamienski

Cuanto más leo sobre el papel de las sustancias psicoactivas  –de las drogas– en el devenir de la humanidad, más entiendo lo listo que fue Dietrich Mateschitz, el austriaco que puso en el mercado la bebida Red Bull, esa lata presente en 171 países cargada de cafeína, el psicoactivo legal más consumido en el planeta, taurina, vitaminas del grupo B, azúcares y agua alpina. La web de la compañía austriaca recomienda tomar su brevaje “al volante, cuando estudias, jugando a videojuegos, cuando sales de noche…”. El mensaje está claramente dirigido a gente joven aunque haya mayores que lo usamos también. Admito que para desplazamientos en coche de dos horas no viene mal. Pero no estamos aquí para hablar de bebidas energéticas.

Si repasamos el nacimiento de otros psicoactivos, hoy proscritos para uso no medicinal, como la anfetamina (conocida popularmente como speed) vemos que la mercadotecnia no es cosa del presente. Cuando a principios del siglo XX, el químico Gordon Alles probó consigo mismo una sustancia que había creado un año antes –la beta-fenilisopropilamina, luego llamada anfetamina– observó que era un estimulante potentísimo y la farmacéutica SKF (hoy GlaxoSmithKline), dueña de la patente, lo convirtió en medicamento contra la congestión nasal, el asma, la rinitis o como terapia adelgazante. En los años 20 su uso se extendió entre transportistas estadounidenses, que con una sola anfeta no se dormían ni perdían la concentración, se la conocía como la truck driver (camionero) o pep pills (pastillas energéticas).

Durante la Segunda Guerra Mundial fue el régimen nazi el que atiborró a sus soldados de otro estimulante, la pervitina (metanfetamina). Sin olvidar que el führer Adolf Hitler, también nacido en Austria, era un yonqui de cuidado. Muchos son los historiadores que han explicado este enganche. El último en hacerlo es el profesor polaco Lukasz Kamienski, quien en un detallado estudio de casi 600 páginas, titulado Las drogas en la guerra. Una historia global (Crítica, 2017), dedica un capítulo a desglosar el botiquín del líder nazi a través de las sustancias que le recetaba el doctor Theodor Morell, su médico de confianza. Bajo el epígrafe ‘High Hitler’, Kamienski asegura que a pesar de que Hitler no fumaba, detestaba la bebida y era vegetariano convencido, era un politoxicómano de ‘dame más, dame más’. Si el jerarca se hubiera dedicado solo a pintar cuadros en su estudio, su consumo le hubiera llevado a ser un genio del arte del siglo XX o a morir de una sobredosis sobre sus lienzos, pero no, Hitler se dedicó a joder el continente europeo desde los años treinta hasta su suicidio. Kamienski recuerda que el 22 de junio de 1941, justo antes de dirigirse al Reichstag para “pronunciar un discurso vehemente, enardecer a las masas y declarar la guerra a la Unión Soviética”, Hitler pidió que le inyectasen una dosis de metanfetamina. Hitler iba puesto. “Puesto que el líder nazi era un gran hipocondríaco, Morell le suministraba distintos fármacos para curarlo de sus numerosas dolencias, ya fueran reales o imaginarias”, explica el historiador polaco. Un total de 82 medicamentos distintos fluyeron por el organismos del führer, 150 pastillas a la semana, entre las que también había una especie de Viagra primitiva hecha con glucosa y testosterona, un opiáceo llamado Eukodal, primo hermano de la heroína, cocaína a modo de analgésico, dextrosa, vitaminas, sedantes, hipnóticos, etc. Todos los grandes discursos y decisiones estuvieron precedidos de dosis de drogas, sobre todo estimulantes. También reconoce Kamienski que la dependencia que Hitler tenía a ciertas drogas pudo ayudar a los aliados, y pone como ejemplo la tardía reacción del ejército alemán ante el desembarco de Normandía en junio de 1944. “El retraso no se de debió tan solo al factor sorpresa ni a la desafortunada orden de Hitler de someter todas las decisiones militares de importancia a su aprobación, sino también al prosaico hecho de que ese día no había modo de sacarlo de la cama”. Iba hasta el culo de sedantes y le costaba ponerse en marcha por muchos estimulantes que le inyectase Morell. La metanfetamina y los opiáceos convirtieron al nazi en un tipo “invulnerable y entusiasta aun cuando la situación estratégica comenzó a adoptar tintes sombríos, ya que la medicación lo alejaba cada vez más de la realidad”, comenta el historiador. No atendía a razones. Osea, el mundo en manos de un yonqui total que no sabía lo que era la moderación. No le echen la culpa a las drogas, más bien a una mente perversa con mucho vicio.

Otro de los apartados más curiosos de Las drogas en la guerra tiene que ver con los guerreros moros de Filipinas durante la rebelión contra Estados Unidos entre 1899 y 1913. Este pueblo, de religión musulmana, había resistido todos los intentos de conquista de los españoles, eran guerreros de gran coraje y determinación. Estos intrépidos espadachines conocidos como juramentados lanzaban desenfrenados ataques cuerpo a cuerpo que a menudo culminaban con el martirio. Se los llamaba pagsabils, que en joloano –la lengua local– podría traducirse por guerreros suicidas. Eran fanáticos religiosos que tenían como misión no dejarse conquistar y no dejar vivo a un solo infiel. Antes de la batalla rezaban, hacían abluciones ceremoniales, se rasuraban el cuerpo, se ceñían una faja a la cintura y se ataban cordones en los tobillos, las rodillas, la parte superior de los muslos, las muñecas, los codos y los genitales, todo para reducir el flujo sanguíneo, impedir que la sangre manara a borbotones de las heridas y provocar un dolor tan intenso que daba rienda suelta a su furia. Vamos, que sacaban la espada con un colocón interno muy potente. “Lo que más atemorizaba a los occidentales era su resistencia a las balas, pues aun después de recibir varios disparos seguían luchando y sembrando el terror. Matarlos no era fácil; eran como zombis”. Solo pudo con ellos la tecnología armamentística, las ametralladoras y pistolas semiautomáticas. Drogas no se encontraron en los moros de Filipinas, con la religión, su orgullo y el dolor autoinfligido tenían de sobra para liarla a espadazos. “Los moros libraban su yihad particular. La historia nos enseña que, a menudo, la religión es una de las drogas sociales más potentes”, confiesa Kamienski.

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Los enfermos españoles que usan cannabis no pueden más

Captura de pantalla 2017-09-17 a la(s) 22.51.00Hace justo un año, un grupo de pacientes, familiares, médicos y científicos presentó en Madrid el Observatorio Español de Cannabis Medicinal. Tenía dos prioridades: explicar a la sociedad que ya había evidencias científicas de que el cannabis ayuda a aliviar el dolor de algunas enfermedades y que hay ensayos clínicos muy esperanzadores, y reclamar al Parlamento la regulación de la marihuana medicinal. En el salón de actos de Caixa Forum Madrid, los enfermos repitieron una y otra vez esta frase: “Hagan algo, nuestro dolor es ahora”. Muchos dijeron estar cansados de acudir al mercado negro en busca de unos cogollos de maría, de ver su calidad de vida cada vez más deteriorada, de esperar investigaciones que se frenan, de no poder acceder al cannabis medicinal como lo hacen en algunas zonas de EEUU o Canadá. No quieren sentirse perseguidos ni señalados.

Hoy, en el mismo lugar, se volverán a juntar. Muchos ciudadanos han comprendido que los cannabinoides poseen un gran potencial en dolores crónicos neuropáticos, en la isquemia cerebral, como neuroprotector en la enfermedad de Parkinson o en la de Huntington, como herramienta terapéutica en la esclerosis múltiple, para evitar las nauseas y vómitos que produce la quimioterapia, estimular el apetito o inhibir el crecimiento de las células tumorales. Y existen evidencias sobre sus posibilidades en el tratamiento de esquizofrenia, la depresión o la adicción a drogas. La Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides lo explica muy bien aquí. No es la panacea pero si hay españoles que se sienten más aliviados o los compuestos derivados del cannabis pueden complementar la acción de fármacos convencionales, por qué no dar un paso legal. Acabamos de saber que una empresa de Portugal aspira a convertirse en el principal productor europeo de cannabis terapéutico y alcanzar los 10 millones de clientes y una facturación de 40 millones de euros. En España seguimos mirando para otro lado.

Pues bien,  hoy habrá en Caixa Forum importantes novedades. Para empezar, una de las ponentes será Araceli Manjón, profesora de Derecho Penal, magistrado de la Audiencia Nacional, exdirectora del Gabinete del Plan Nacional sobre Drogas y asesora de organismos internacionales y países latinoamericanos en materia de drogas. Manjón propone un cambio global de las políticas antidroga porque la prohibición ha fracasado “y ha hecho que las drogas sean más peligrosas”. Además, y por primera vez, representantes de los principales partidos –también del PP– debatirán sobre el tema. Solo el partido en el Gobierno de España está en contra de una regulación del cannabis.

Fuentes del Observatorio calculan que unos 50.000 españoles con distintas dolencias acuden a la marihuana en sus distintos formatos para aliviar sus dolores. Hoy leerán un manifiesto exigiendo a los dirigentes políticos que hagan algo ¡ya! Solicitan “la creación de una agencia estatal que propicie el acceso libre regulado al cannabis de uso medicinal” y una regulación clara y amplia del acceso al cannabis medicinal, “que nos de la posibilidad de acceder al mismo a través del sistema sanitario como cualquier otro medicamento”. Por último, piden que se regule el derecho al autocultivo y al cultivo colectivo compasivo y el establecimiento de un sistema de licencias donde también se pueda acceder al cannabis y a los distintos derivados y productos que la industria farmacéutica no puede proveer. Y terminarán como empezaron: “Recuerden que el dolor no puede esperar”.

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Picar bien la cocaína (hace 19 años)

'A ambos lados de la raya'. Comic de Energy Control.

‘A ambos lados de la raya’. Comic de Energy Control.

Sucede que va el ayuntamiento de Bilbao crea un programa piloto para minimizar los riesgos de los que se meten por la nariz rayas de cocaína (o de speed, que por esas tierras siempre fueron más entusiastas de la anfetamina). Sucede que la campaña consiste en entregar al consumidor –en un punto de la ciudad y de forma personalizada– una tarjeta similar a las de crédito con mensajes explicativos: si picas muy bien la droga y no compartes el rulo (tubito para esnifar), tienes más posibilidades de no provocar irritación, una hemorragia o una congestión en tus fosas nasales. Vamos, consejos básicos en plan ‘cuidado con el garrafón’, ‘ponte el cinturón de seguridad’, ‘si vas a escalar, llévate un móvil’, ‘toma un aerored cuando vayas a comerte una fabada’… Y sucede que llega el PP y dice que con la droga no se juega ni se frivoliza. La concejal de salud, la socialista Yolanda Díez, intenta explicarlo pero al final cede y se acabó el programa piloto.

Una de las tarjetas entregadas a usuarios de drogas en las fiestas de Bilbao.

Una de las tarjetas entregadas a usuarios de drogas en las fiestas de Bilbao.

Las hemerotecas sirven de mucho, sobre todo para demostrar que en este país avanzamos poco en algunos temas (regulación del cannabis, eutanasia…), que se interesan a la ciudadanía, o incluso retrocedemos. Hace justo 19 años, una campaña muy parecida a la del consistorio bilbaíno –auspiciada por el ayuntamiento de Barcelona– sí tuvo el visto bueno del Plan Nacional sobre Drogas (PND), en manos del Partido Popular. En aquel momento, los responsables del PP entendieron –o eso pareció– que la prevención oficial no tenía mucho éxito y había que buscar nuevas técnicas de llegar al joven consumidor. Personas poniéndose rayas siempre las habrá, procuremos entonces reducir los daños. Vamos, lo que se conoce como políticas de reducción de riesgos: entrega de jeringuillas a los heroinómanos para evitar contagio de enfermedades, suministro de metadona como sustitutivo del caballo, análisis de pastillas de éxtasis para que el fiestero conozca que se está metiendo, facilitar agua gratis en las macrofiestas para evitar deshidratación por consumo de MDMA… Todas estas iniciativas no incrementan el consumo ni hacen apología de las drogas, ayudan también a acercarse al colectivo consumidor y poder introducir así información preventiva sobre los peligros de las drogas.

Otra de las viñetas sobre la libertad para decidir consumir o no. Energy Control 1998.

Otra de las viñetas sobre la libertad para decidir consumir o no. Energy Control 1998.

Aquella campaña creada por el colectivo Energy Control, que este año cumple 20 años, se llamaba ‘A ambos lados de la raya’, un comic que se suministraba a la juventud de marcha en macrodiscotecas, clubs de música techno y en after. En interviú publicamos un amplio reportaje sobre las nuevas herramientas de prevención que nada tenían que ver con el rotundo ‘Di no a las drogas’ de las instituciones oficiales. En las viñetas de Energy Control se reproducían situaciones cotidianas de las noches locas y consejos como estos: “Compartir el rulo puede provocar el contagio de enfermedades contagiosas. Para dañar menos las fosas nasales (hemorragias y congestión), altérnalas y evita las piedras. Es coveniente aspirar un poco de agua tibia –mejor salina– para eliminar los restos que quedan impregnados”. También se destacaba el respeto a la libertad de elección: “Si tú consumes, respeta la libertad de quien decide no hacerlo. Es su elección, tú decides. Ni tus amigos ni la coca deben hacerlo por ti. Es recomendable espaciar los consumos dejando fines de semana en medio para no perjudicar tu salud y evitar el enganche”. 

Reportaje en interviú, año 1999, con consejos para consumir cocaína sin tantos riesgos.

Reportaje en interviú, año 1999, con consejos para consumir cocaína sin tantos riesgos.

Esta semana, el ayuntamiento de Bilbao tuvo que recular y eliminar la campaña. En 1999 también se montó una buena polémica, pero solo por parte de determinados medios ultraconservadores que consiguieron un titular atractivo: ‘ONG enseña cómo consumir cocaína con dinero del Plan Nacional sobre Drogas’. Ya no recuerdo si fue el diario ABC o La Razón.

El pasado martes, la concejal socialista aseguró que la campaña de las tarjetas y las recomendaciones de picar bien la droga y no compartir el rulo formaban parte de “un programa municipal de orientación y asesoramiento personalizado en materia de salud sexual y de drogas” y la gestión de los riesgos vinculados al consumo. Lo probaron durante la Aste Nagusia (fiestas grandes de Bilbao) en horario de madrugada. Pero claro, salieron los de siempre, esos que solo apuestan por la guerra total contra las drogas. Una batalla perdida. Ellos lo saben.

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Adiós versos, viento, sexo… quedan los #follage

Vérsame, vérsame mucho.

Vérsame, vérsame mucho.

“Sobre su piel borrosa, / cuando pasen más años y al final estemos, / quiero aplastar los labios invocando / la imagen de su cuerpo / y de todos los cuerpos que una vez amé / aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo. / Para pedir la fuerza de poder vivir / sin belleza, sin fuerza y sin deseo, / mientras seguimos juntos / hasta morir en paz, los dos, / como dicen que mueren los que han amado” (Jaime Gil de Biedma)

Cuando coloqué el primer #follage nunca imaginé que me perturbaría la poesía y tampoco que más de un voyeur de la red del pajarito me mandaría un mensaje privado para decirme que se excitaba viendo a una pareja de papel moverse con el viento. Después de un año mezclando versos y sexo con tan solo las rachas de aire como animadoras involuntarias, he decidido fumarme un cigarrito. El de después. Han sido decenas de escenas ecoporno lanzadas para satisfacción propia y del personal. Algunas tuvieron miles de visionados. Pues sí. Durante este año he comprado mis primeros libros de poesía, otros me los han regalado y he descubierto a los clásicos y también el ingenio y talento de autores contemporáneos. Solo por eso han merecido la pena los #follage, collage entre ramas, agua y hojas.

 

Hace más de una década, el periodista Manuel Marlasca, por entonces en interviú, se descojonaba cuando me daba por repetir, en voz alta y en la redacción, que la gente necesitaba poesía. En un país como el nuestro, donde los iracundos mandan, los políticos son extraterrestres (y aburridos) y somos incapaces de sacar del olvido y las cunetas a miles de desaparecidos por la Guerra Civil, leer y escribir versos es la mejor terapia contra el estrés existencial.

Ya lo conté en otra ocasión, pero es de justicia repetirlo: los #follage no hubieran sido posibles sin una pareja de amigos: Karmele Aranburu y Juan Polanco. En junio de 2016 me regalaron ‘Forbidden erótica’, un tocho de Taschen con imágenes pornográficas en blanco y negro de finales del XIX y principios del XX, la conocida como colección Rotenberg. Porno paleolítico, dicen algunos. Un libro de gente follando, con ese barniz de estudio fotográfico antiguo. “A esto seguro que tú le sacas partido”, me dijeron. Muchos de los que posaron en aquellos tiempos haciendo mamadas, acariciándose el pubis, practicando posturas más creíbles que las del porno en internet, eran ciudadanos fuera de la ley: prostitutas, cabareteras, lumpen proletariado…

 

La hiperactividad generada por la genética se puso a funcionar. Silueteé con el cúter y la tijera medio centenar de esas fotos, las guardé en una carpeta y me fui hacia los campos de Níjar. La suerte meteorológica provocó que fuesen semanas de viento de Levante, de Poniente, de babor, de estribor. Un día puse una pareja en pleno éxtasis sexual sobre una rama y los toques de aire estimularon la escena. No hay sexo sin acompasamiento, sin compenetración en los sonidos, no hay sexo sin poesía aunque a veces sea un poema. Entonces busqué versos de autores renombrados para adornar la ilustración animada y subí una entrada a Twitter. Me vine arriba. Durante agosto coloqué uno al día, en Facebook e Instagram me advirtieron que la censura no los permitiría. Hubo publicaciones que se interesaron por este sexo vintage, empecé a charlar con poetas. Y personas que no se atrevían a compartir los tuit me mandaban mensajes privados animándome a seguir. Ahora llega el final. No me quedan páginas, sí me quedan versos; no me fío del tiempo ni del viento. Me he puesto melodramático pero me da pena terminar. Voy a echar de menos la mochila con una carpetilla donde iban resguardados los amantes. Unos buscan tornados y otros golpes de aire que hagan saltar la chispa del amor, del toqueteo, del polvo. Acabo dando las gracias a todos los que han seguido los #follage con entusiasmo, a los que se los han encontrado de rebote y a los que les ha hecho pasar unos segundos de satisfacción. Mil gracias y salud. Os dejo un vídeo que resume este año. No hay versos, solo doce minutos de pasión. Tampoco es tanto.

 

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Energy Control, 20 años a ambos lados de la raya

'A ambos lados de la raya'. Material sobre cocaína de Energy Control 1998.

‘A ambos lados de la raya’. Material sobre cocaína de Energy Control 1998.

El 20 de diciembre de 1997, Josep Rovira cumplía 30 años. Llegó a la discoteca Fellini, un local de música electrónica en plena Rambla barcelonesa –hoy desaparecida– con unos pocos compañeros entregados y unas mochilas llenas de folletos titulados Join the party. Una mesa, con material informativo y camisetas, una proyección de diapositivas y una performance casera dejaron sorprendidos a los fiesteros. En las viñetas de Join the party aparecían dibujados chavales de marcha, cada uno con sus pintas, durante un fin de semana de desparrame. Unos habían pillado pastillas de éxtasis, otros se iban a meter una raya de cocaína. Unos decían que no querían ponerse más, otros se pasaban de ansiosos. El cómic transcurría intercalando consejos básicos para reducir las peores secuelas del consumo, los síntomas de depresión y paranoia. “Hubo quien cogió el cómic y lo tiró al suelo. Descubrimos que la información no se puede entregar en mano, la gente tiene que cogerla libremente”, comenta Rovira. Nunca se le olvidará aquella primera noche. Era su cumpleaños.

Reportaje en interviú, 1998.

Reportaje en interviú, 1998.

En 2017 quien celebra aniversario es Energy Control (EC), colectivo creado hace veinte años por consumidores y no consumidores de drogas que buscaban rebajar los riesgos en el uso recreativo de sustancias psicoactivas. Eran los años del éxtasis a 1.000 pesetas. En las noches sin hora era más fácil confiar en el colega que en los anuncios televisivos de gusanos que se metían por la nariz. La prevención oficial no funcionaba, los códigos estaban muy alejados de la realidad. Hoy, dos décadas después, el modelo creado por Energy Control se reproduce en Portugal, Alemania, Bélgica, Colombia, México y Argentina. Siguen saliendo de noche a festivales, raves y discotecas pero EC ha evolucionado tanto que, a principios de este curso, sus expertos identificaron, en colaboración con el departamento de Química de la Universitat Jaume I de Castellón, una nueva sustancia psicoactiva en España: el clorofenil acetamida metilbutanamida. Hace veinte años, ni políticos ni instituciones se fiaban del todo de Energy Control. Hoy, su sistema de alerta, sus materiales de formación para prevenir y reducir daños y su conocimiento de la realidad nadie los cuestiona.

A Energy Control, a Josep, Tomeu, Carles, Eduardo, Mireia, Alejo, Fernando, Iván o Nuria, y a otros muchos, le debe interviú haber publicado información documentada sobre drogas durante dos décadas: más de setenta trabajos en los que se dio voz a consumidores, pequeños traficantes, agentes policiales, psicólogos, trabajadores sociales, médicos, científicos, políticos…

Reportaje en interviú, año 2000.

Reportaje en interviú, año 2000.

Principios de los años 90. Estamos en el Centre d’Atenció i Seguiment (CAS) de Sants, en Barcelona. Por allí pasan a diario personas con consumo problemático de alcohol y heroína, pero también chicos que se han pasado todo el fin de semana dándole a las pastis y que empiezan a tener malos rollos. Las pastillas de éxtasis son noticia en los medios de comunicación. La música electrónica, las fiestas clandestinas en edificios abandonados y las discotecas multitudinarias están en el punto de mira. Las rutas de tráfico de MDMA (metilendioximetanfetamina), el principio activo del éxtasis, todavía son pequeñas. Algunos cogían un coche, se marchaban a Holanda y venían cargados con las pastillas de colores. “El adicto al éxtasis no era como la persona enganchada al alcohol o el caballo, se comportaban de otra manera, hacían una vida normal entre semana y luego el fin de semana se comían el mundo. Necesitábamos información, saber cuándo la cosa se iba de las manos, cómo manejar la sustancia”. Josep Rovira era terapeuta de la Asociación por el Bienestar y el Desarrollo (ABD), encargada de gestionar el CAS de Sants. Un día apareció por allí Tomeu, un chaval de 22 años que tenía un problema por una multa por consumo. Su familia estaba preocupada. Tomeu era un buen estudiante y no tenía desórdenes de conducta. Tomeu y Josep charlaron, buscaron información sobre estas nuevas sustancias psicoactivas. Todo lo que encontraban eran mensajes alarmistas. “Los consumidores jóvenes no se reconocían en las noticias”, me explica Josep. En esas apareció un educador de Santa Colomá de Gramenet (Barcelona), Carles Sedó, un experto en drogas desde los años 80. Entre los tres formaron el embrión de Energy Control. Se fijaron en la gente de Lifeline Project, un grupo de Manchester (Reino Unido) que trabajaba con los propios consumidores, y decidieron moverse, buscar consumidores y no consumidores interesados en conocer de verdad los placeres y riesgos de la MDMA.

Reportaje en interviú, año 1999.

Reportaje en interviú, año 1999.

En junio de 1997, durante un encuentro en el propio CAS, se plantea presentar un proyecto al Plan Nacional sobre Drogas (PND) para atender a una población joven que mayoritariamente toma drogas de síntesis. “Debatimos mucho y Tomeu empezó a combinar palabras, barajamos muchas pero Energy y Control fue la más acertada”. El objetivo era claro: reducir los riesgos de drogarse mediante una comunicación positiva frente al ‘Di no a las drogas’ de las campañas oficiales, reconocimiento del consumo y de la libertad de las personas para tomar decisiones, información sobre los riesgos, también sobre los placeres. Y así llegó el Join the party y la discoteca Fellini.

Durante todo 1998 hicieron decenas de intervenciones en discotecas, fiestas rave y festivales. Explicaban qué tipo de droga eran el éxtasis, recomendaban beber agua porque la fusión baile y pastilla provocaba deshidratación, descansar y no mezclar con alcohol. Pero los chavales empezaron a preguntar qué se estaban metiendo en la boca, qué llevaba dentro aquella pastilla. Los responsables de Energy Control aprendieron a manejar el Test reactivo de Marquis, un sencillo método para identificar compuestos químicos. Un miembro de Médicos del Mundo les echó una mano. El tenderete de EC se llenaba en cada salida nocturna. Consumidores y pequeños camellos hacían cola para saber si las pastis tenían MDMA o les habían dado gato por liebre. El fiestero conocía lo que tenía en el bolsillo y Energy Control lograba informantes, datos, experiencias…

Reportaje en interviú, año 2001.

Reportaje en interviú, año 2001.

En 1999, con alguna pequeña subvención que les otorgó, con cautela, la Diputación de Barcelona y el Plan Nacional sobre Drogas, iniciaron la campaña ‘A ambos lados de la raya’. De nuevo un comic. “Para dañar menos las fosas nasales (hemorragias y congestión), altérnalas y evita las piedras de la cocaína, no compartas el rulo (el tubito para esnifar la raya)”, “Si tú consumes, respeta la libertad de quien decide no hacerlo”, “Sé consciente de que los efectos de la coca se acaban, querer continuar ‘subiendo’ puede provocar un efecto de ‘bajada’ más fuerte”, “Cuando estés mal o tengas una mala época, no consumas”, “Ten en cuenta el día siguiente”… Estos eran los mensajes y se armó la marimorena. Por un lado, los jóvenes entendieron perfectamente el mensaje pero hubo prensa conservadora que título la noticia de forma alarmista: “ONG enseña cómo consumir cocaína con dinero del Plan Nacional sobre Drogas”. “interviú jugó un papel muy importante en ese momento, supo explicar de una forma diferente una temática de la que no había mucha información. Aparecieron otras fuentes en el mundo de las drogas al margen de las clásicas policiales u oficiales. Y nosotros no nos quedamos en un proyecto underground, generamos una tensión al sistema pero desde dentro del propio sistema”, comenta Josep.

Campañas de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

Campañas de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

El siguiente paso fue un acuerdo de colaboración con el Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM) de Barcelona. Expertos y científicos como Rafael de la Torre, Magì Farré o Jordi Camí llevaban tiempo investigando los efectos y repercusiones del consumo de éxtasis. Su interacción con Energy Control benefició a los dos colectivos, el científico y el de los consumidores. Las analíticas de sustancias mejoraron con el IMIM. Interviú llegó a un acuerdo con la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid para entregar muestras de la droga que se consumía en las calles y poblados de venta, los llamados hipermercados de la droga. La Agencia disponía así de datos actualizados de sustancias y esta revista publicaba monográficos sobre cannabis, éxtasis, cocaína, ketamina…

Colectivos como Hegoak y AiLaket se sumaron en Navarra y País Vasco, respectivamente, al modus operandi de Energy Control, que ya tenía delegaciones en Baleares, Madrid o Andalucía. España se había convertido en un país pionero en la reducción de daños. A la par, la política prohibicionista de los Estados comenzó a hacer aguas: miles de millones de dólares y euros de presupuesto no conseguían bajar los niveles de consumo y la oferta, si cabe, era mayor. El narcotráfico generaba violencia y sufrimiento, la política de las grandes potencias, también. Y de repente llegan unos iluminados y dicen: “señores, las drogas nos acompañan desde el comienzo de los tiempos, siempre habrá personas que decidan drogarse ¿por qué no aliviamos los problemas que conlleva su consumo? ¿por qué no les decimos la verdad?”.

“Es posible estar más educados en estos temas. Esta educación defiende su salud y sus opciones de consumo. La población es cada vez más competente en su propia gestión de los placeres y los riesgos, podemos reducir los riesgos del consumo aunque los Estados no quieran. La gente va por delante de las políticas”, explica Josep Rovira. Hoy, todo ayuntamiento importante tiene en cuenta la reducción de daños y la influencia de aquel proyecto nacido hace veinte años ha llegado a las altas esferas de las políticas antidroga.

Reportaje en interviú, año 2002.

Reportaje en interviú, año 2002.

En la actualidad, la oferta de ocio, de música, de drogas se ha ampliado. Los avances tecnológicos han permitido que se desarrollen cientos de Nuevas Sustancias de Síntesis (NSN), drogas creadas en laboratorio en las últimas décadas de cuyos efectos en los humanos se conoce muy poco. “Este es el principal reto para la Salud Pública, las administraciones y para nosotros. En nuestra biblioteca ya hay más de 200.000 sustancias identificadas”. Quien habla es Nuria Calzada, coordinadora estatal de Energy Control. Entró en el colectivo hace 17 años, con 22, y es una especialista en esas nuevas drogas de síntesis, las que se venden por Internet o en la Deepweb y se paga en bitcoin. Junto con el doctor Fernando Caudevilla, Nuria fue la impulsora de un sistema de análisis de sustancias que ahora mismo funciona a nivel internacional. Y el Sistema Español de Alerta Temprana (SEAT), coordinado por el Plan Nacional sobre Drogas, les debe mucho. En mayo pasado, el SEAT advertía de la circulación en territorio español de un estimulante denominado ALFA-PVP, conocido como Flakka, cuyo consumo puede producir efectos perniciosos para la salud, incluyendo intoxicaciones graves e incluso la muerte. En apariencia un polvo blanco, una gominola, un líquido o unos comprimidos con el logo de Lacoste, Playboy o Homer Simpson. Energy Control está detrás del descubrimiento y la identificación.

Reportaje en interviú, año 1999.

Reportaje en interviú, año 1999.

“En la última reunión de UNGASS (asamblea de la ONU para el problema de las drogas), el año pasado en Nueva York, un reverendo de El Salvador dedicado a la prevención no se lo podía creer cuando nos conoció; en otro encuentro en Kuala Lumpur, el doctor Caudevilla era presentado como una estrella. Nadie es profeta en su tierra”, dice Nuria. Como ella admite, la colaboración con la comunidad científica, el poder tratarse de tú a tú, viene del trabajo en la noche, de joven a joven, de igual a igual. Es fruto de aquella noche de 1997 y de las cientos de noches que vinieron después. “Cada semana se puede sintetizar una droga nueva y por eso debemos salir los fines de semana. Nuestro sueño sería que EC no existiese, que se adaptase a un contexto de drogas reguladas, donde los menores estuviesen protegidos y el consumidor también. Pero mientras la política internacional sea prohibicionista, Energy Control seguirá intentando conocer qué ocurre en las calles”.

Resumir 20 años de trabajo no es fácil. Seguro que la gente de Energy Control sabrá celebrar su cumpleaños como merece. A mí, personalmente, me abristeis la mente a un mundo que desconocía. Gracias Josep.

 

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Rodalquilarte, Carmen de Burgos y la muñeca chochona

La muñeca chochona y el perro piloto. Alberto Gayo

La muñeca chochona y el perro piloto. Alberto Gayo

No hay recuerdos como los de la niñez. Se engastan en el corazón, en los huesos, en la memoria. Cuando la escritora y periodista Carmen de Burgos (1867-1932) escribió el prólogo para Los inadaptados, su primera novela, se acordó de ese valle de Rodalquilar que meció su cuna, “la bella tierra mora enclavada al límite de Europa” que moldeó su espíritu y lo hizo bravo. En aquel valle primitivo y salvaje, la almeriense ansió los ideales de Justicia y Humanidad “entre la amargura de las tristezas y el dolor ajeno”. Allí cuajó “la llama de su sol en olas de arte y rebeldía”.

Ciento cincuenta años después de su nacimiento, las olas de arte toman esta aldea del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, del pueblo de las minas de oro y los piratas del norte de África, por segundo año consecutivo. Y lo hacen en homenaje a las pitas, la resistencia hecha planta, y a Carmen de Burgos, resistente por naturaleza.Obras en las fachadas de Rodalquilar. Foto: Rafa Márquez y Chema Artero (ideal.es)

Obras en las fachadas de Rodalquilar. Foto: Rafa Márquez y Chema Artero (ideal.es)

A principios de mayo se inauguró en el poblado almeriense la segunda edición del proyecto Rodalquilarte. Las obras de 91 artistas, ligados de una u otra forma a esta zona del Mediterráneo, se expondrán hasta el año que viene en las fachadas de comercios y viviendas para disfrute del vecindario y del visitante. Un museo al aire libre que debe su éxito a la pintora Encarna Morales. Ella y el fotógrafo Antonio Montes echaban de menos el arte en las calles. Lo intentaron hace años pero cuentan que el sol y el viento hacían imposible exhibir a la intemperie obras originales. Para evitar el desgaste idearon ampliar en lonas plásticas las imágenes de los artistas y atornillarlas a las paredes exteriores de las edificaciones de Rodalquilar (171 habitantes, según el INE 2014).

Encarna Morales (izquierda) durante la presentación de Rodalquilarte.

Encarna Morales (izquierda) durante la presentación de Rodalquilarte.

Vuelvo a Carmen de Burgos: “Rodalquilar forma un semicírculo de tierra labrada y verdeante, con algo de apariencia de anfiteatro. Las roquizas montañas alzan sus muros como si quisieran abrigarlo y defenderlo de la vulgaridad de la vida civilizada, adurmiéndolo en sus abruptos senos de piedra”. En ese paraje, hace unos cuantos años, dejaron su impronta en las abandonadas casas de los mineros algunos pintores callejeros. Entre ellos el Dr. Hofmann. Street art en mitad de la nada más hermosa. Siempre pensé que aquellas construcciones eran un lugar ideal para artesanos, para olvidados, para desertores del progreso y la rutina. Siguen allí, desmoronándose. Una pena que nadie haya querido convertirlas en un Cabaret Voltaire en medio del desierto.

Conocí a Encarna Morales el pasado verano gracias a Jesús Pozo y Nieves Concostrina. Le enseñé mis collage en Las Negras y me ofreció participar en esta segunda edición de Rodalquilarte. Un privilegio. Esta zona del sureste lleva transformándome más de una década y participar en un movimiento artístico como Rodalquilarte me ha hecho feliz.

Un hombre observa una obra de Rodalquilarte. Foto: Rafa Márquez y Chema Artero (ideal.es).

Un hombre observa una obra de Rodalquilarte. Foto: Rafa Márquez y Chema Artero (ideal.es).

Y en eso que llegaron la muñeca chochona y el perro piloto. Dos recuerdos de mi infancia de barraca de feria que ahora, hechos lona, pueden verse en uno de los callejones de Rodalquilar. Nunca me fueron los peluches de la tómbola, prefería las botellitas de licor o las navajitas semiplateás. Era más fácil hacerse el guay así que llevando bajo el brazo un ser inerte. Me parecía un espectáculo tétrico ver colgados, a merced del aire polvoriento, decenas de muñecos con cara de triste devenir. Sí, eran de muchos colores. Y de lejos, la barraca parecía un espacio de jolgorio y buena suerte. Allí, los niños gritaban, el vendedor de boletos o de plomillos para la escopeta también gritaba ¡la muñeca chochona! ¡el perro piloto!. Allí colgados, como bandidos, esperaban los peluches el fatal desenlace. O la liberación. No sé qué pensarían ellos. No sé qué era mejor. Que siguiesen viviendo al ritmo de los feriantes o fuesen adoptados por una familia que pronto los abandonaría en un contenedor, probablemente sucios y mutilados. Quizá alguno todavía decoré el dormitorio de un adulto incapaz de deshacerse de los recuerdos de infancia.

Esta es mi aportación a la segunda edición de arte al aire libre Rodalquilarte.

Esta es mi aportación a la segunda edición de arte al aire libre Rodalquilarte.

Si atravesáis el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, echad un rato en Rodalquilar. Mejor serenar el alma con una alhambrita fría y un poco de arte. Hasta pronto.

[Dedicado a Magda, Ana y Eva]

 

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Soy un padre del siglo XXI y mi hijo fuma porros

Una china, un dilema. Foto: Alberto Gayo.

Una china, un dilema. Foto: Alberto Gayo.

En la banda sonora de los que hoy somos padres y madres de adolescentes resuenan los cuatro millones de rayas de Los Planetas, el exilio en el lavabo de Estopa, los camellos que no fían a Extremoduro, eso que hace volar a Fangoria o la china que sacaba el tron de los Ska-P. Canciones sobre drogas siempre se han escrito.

Los hijos nacidos con el final del siglo XX y el inicio del XXI, esos que tienen entre 12 y 20 años, deberían ser chicos y chicas privilegiados, tendrían que tener la oportunidad de hablar con sus padres sobre drogas de una forma sincera, normal. No quiere decir que esta tesitura se esté produciendo en cada familia en este mismo instante pero las posibilidades son mucho mayores que hace una, dos o tres décadas.

Por primera vez, los hombres y mujeres que desarrollan el rol de padres y madres de niños y adolescentes han tenido un mayor conocimiento de las sustancias psicoactivas, han sido testigos de la normalización del consumo de la marihuana y el hachís, han visto convertirse en realidad –en España todavía no– propuestas reguladoras, conocen los placeres y riesgos de fumar un porro, comerse un éxtasis o meterse una raya. Y bastantes de ellos fueron (o son) consumidores recreativos de drogas, han ido a pillar, han analizado una pasti en un festival de música o conocen de primera mano lo que es deshidratarse por un atracón de MDMA, un amarillo de hachís, o un bajón tras pasarse con la coca.

Los padres de antes solo tuvieron contacto con el tabaco y el alcohol. El resto de drogas era tabú. La incorporación de ex policonsumidores de fin de semana no problemáticos (o sensatos) al papel de progenitores no es garantía de nada pero podría ayudar a una relación distinta con las drogas… y, sobre todo, con nuestros hijos.

De esta tesis parte (o a esta conclusión llega) el trabajo de David Pere Martínez Oró ‘Del tabú a la normalización. Familias, comunicación y prevención del consumo de drogas’ (Edicions Bellaterra, 2016), un texto más que recomendable para esos padres que a pesar de haber probado más de un psicoactivo en su juventud (o en la actualidad) se sienten confundidos –o alarmados– cuando llega el momento de hablar de drogas con sus hijos. Este doctor en Psicología Social, coordinador de la Unidad de Políticas de Drogas de la Universidad Autónoma de Barcelona y antropólogo en el Medical Anthropology Research Center de la Universidad Rovira y Virgili examina mediante entrevistas las diferentes miradas de las familias después de constatar que entre 1994 y 2008 se está produciendo un proceso de normalización. ¿Por qué? porque hoy los padres son aquellos que se drogaron en discotecas, en rutas de insomnio, en raves y afters, en festivales y conciertos, en fiestas caseras.

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Os dejo esta reflexión textual de David Pere: “La crisis de las subprime, la burbuja inmobiliaria, el rescate de los bancos hizo ver a la población que el estado del bienestar ya no sería nunca igual: precariedad laboral, reducción de los salarios, exclusión, pobreza energética, paro, los estudios ya no garantizan nada. El miedo mezclado con el pesimismo se permeabiliza en los hijos. El bienestar está en casa, la emancipación se retrasa, desahucios, corrupción, recortes… en la cuestión de las drogas también estamos en un interregno, estamos asistiendo a los estertores del prohibicionismo, el fracaso de la guerra contras las drogas, que ni ha limitado el acceso ni ha erradicado el tráfico. Algunos expertos siguen hablando del monstruo de la droga y no se han dado cuenta de que la mayoría de jóvenes han desplazado su ritual de paso de las drogas hacia las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y el consumo de productos cargados simbólicamente. En unos años los riesgos de los psicoactivos serán vestigios del pasado”.

No va desencaminado. Cualquier padre de adolescente está hoy mucho más preocupado por si su hijo pasa demasiado tiempo con el móvil, la tableta o frente al ordenador que por si se ha fumado un canuto. Muchos temen el acoso de un novio controlador a través del Whatsapp, de las fotos que una hija sube a Instagram, del youtuber que se ha convertido en consejero particular o del vídeo porno que consume su vástago. Antes, las familias eran el mejor aliado del prohibicionismo, “hoy pueden serlo de la normalización en el consumo de drogas”.

Hagamos un poco de historia. Antes de los 80, los padres eran los últimos en conocer el idilio de sus hijos con las drogas. El día que el consumo se convertía en adicción o llamaba la policía a casa, ellos se enteraban. “La prevención basada en el silencio no valía de nada. Algunos padres vieron la adicción como una deshonra y les echaban de casa. Otros esperaron a que los hurtos y las mentiras se hiciesen insoportables. Y solo unos pocos les cuidó en todo momento”, relata este psicólogo social.

En los 80 aparecieron las madres coraje y los proyectos de desintoxicación. La heroína campaba a su antojo. Las madres organizadas fueron las primeras en darse cuenta de que el problema no era solo de sus hijos y de los camellos, había una compleja red de poderes fácticos que impedía una solución. “Los hombres estuvieron ausentes y a esas madres les sirvió para liberarse del machismo casero. La adicción y el desenganche también era una lucha de clases. Los pobres tenían más facilidad de engancharse porque tenían menos oportunidades socio-laborales y menos posibilidades de desengancharse porque no tenían dinero para comunidades terapéuticas privadas (donde se usaba una alegal metadona). Los pobres cayeron en manos de sectas”. Algunos expertos se dieron cuenta entonces de que una prevención centrada en la confianza, los valores y la comunicación eran más eficaces que el manido ‘no a la droga’ de campañas publicitarias sostenidas con dinero público.

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Y llegó la crisis tras los fastos del 92. Paro, ansiedad, trabajos precarios, efímeros. Las mujeres, agobiadas, posponían la maternidad, los padres delegaban, estaban más ausentes buscándose la vida con varios trabajos. “La individualización acarrea la perdida de los valores comunitarios (solidaridad, respeto, colaboración…), todos competimos contra todos. Menos comunicación con los hijos”, explica el autor de ‘Del tabú a la normalización’. Aumentó el ocio nocturno, los jóvenes no tenían motivación ni anhelos políticos. La fiesta de fin de semana y los psicoactivos son lo único importante para olvidar los días laborables. “Conceptualizaron las drogas como cualquier otro bien de consumo, usando drogas que intensificaban los fines de semana: cocaína, speed, MDMA… y se desvinculan del mundo sórdido de la heroína.. Disminuyó la alarma, se cogió distancia con lo marginal y a la vez  se tenía más fácil acceso a las sustancias. Los consumidores evalúan los riesgos y cumplen con sus obligaciones cotidianas, solo algunos tienen problemas”.

Es el momento en que todas las personas en contacto con las drogas (consuman o no) abandonan el tremendismo y se apuntan a la normalización. Sin embargo, las políticas oficiales de drogas no cambian, se siguen centrando en el ‘di no’. Volvió a ser ineficaz. Llegó el botellón, un amplio catálogo de sustancias de síntesis, la difusión del cannabis, la apertura de clubes de marihuana, y también hay información más veraz, surgen colectivos que reducen los daños que provoca el consumo, instituciones que realizan estudios serios. Las ciudades y pueblos incorporan planes de prevención, se consolidan las evidencias científicas sobre el potencial terapéutico de algunas drogas…

Hoy día, el alcohol de fin de semana sigue, entre semana no tanto, ha descendido el consumo de cannabis pero es mucho más visible: hay ferias, más clubes, publicaciones, aplicaciones para el movil… hasta la forma de comprar ha variado, no hace falta tener contacto con un camello, existe la otra web, la profunda. Los adolescentes no se sienten tan atraídos hacia los estimulantes, el ritual de paso ya no son las drogas, son las tecnologías. Los padres siguen viendo que hay un peligro y lo siguen viviendo con inquietud. “Ahora, la prevención tiene que ver con reconocer los consumos moderados, respetar la voluntad de consumir, aceptar la compatibilidad entre normalizar consumos y la excelencia educativa, empoderar al progenitor…”, resume David Pere.

Es el momento de la comunicación entre aquellos padres que consumieron o consumen y unos hijos que tienen de todo a su disposición. Tal y como ha analizado el autor, conviven cuatro posiciones de los padres hacia las drogas:

Hegemónica: Nunca se han drogado y rechazan cualquier contacto con los estupefacientes. La droga es tabú y para lograr que no la prueben, los mensajes se centran solo en las consecuencias funestas. “Restringen compañías y dinero, controlan movimientos”, admite David.

Tolerante: Padres que no se han drogado pero presentan mayores niveles de tolerancia. “Saben que el tabú, la alarma y el miedo enmarañan la prevención”. Para que haya más comunicación, aumentan la tolerancia. Buscan evitar el contacto de sus hijos con las drogas pero si empiezan los consumos, no lo convierten en un conflicto familiar.

Precavida: Padres que aunque consumieron en su juventud, entienden el fenómeno desde el tremendismo. Piensan que sus experiencias son locuras de juventud, son más ávidos a la hora de detectar consumos. “La comunicación es endeble y cuando se produce, tienden al conflicto”.

Transformadora: Padres y madres que toman drogas. Adoptaron la normalización para entender la complejidad de los consumos y normalizan sustancias dependiendo de os criterios de toxicidad y peligrosidad. Ven el cannabis menos peligroso y buscan la abstinencia en otras sustancias. “Buenos niveles preventivos y de comunicación”.

En resumen, la inmensa mayoría de los padres y madres entienden las drogas como potencialmente peligrosas y creen que sus hijos evitarán riesgos si se mantienen abstinentes. Solo una minoría de familias transformadoras liberales considera que el uso de psicoactivos aporta experiencias vitales imposibles de conseguir mediante otra vías y recomienda a sus hijos que cuando sean adultos experimenten en un contexto adecuado y con información.

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Con el tabaco ya hay camino ganado. Las evidencias sobre su nocividad, la legislación y los esfuerzos preventivos han provocado un descenso del numero de fumadores. Cada vez menos adolescentes se incorporan al hábito del humo del cigarro. Los padres fumadores señalan el error de su adicción y lo entienden como un mal ejemplo. Sobre el alcohol, los niños han visto beber a sus padres desde pequeños, está presente en la práctica totalidad de los hogares y muchos padres beben en presencia de sus hijos sin reparos.

Respecto al cannabis, los padres hegemónicos o precavidos lo consideran menos peligroso que la heroína o la cocaína, y entienden que la marihuana es una sustancia frontera entre lo blando y lo duro. Si los padres son fumadores optan por esconderse o hablar más de la cuenta. David Pere recomienda que “es mejor explicarlo de forma pedagógica, ofreciendo información veraz para despejar dudas, es la vía más sensata. No hace falta hablar de la experiencia personal. Sí debe haber dialogo donde se muestren los efectos y riesgos interpelando a la responsabilidad de los hijos, igual que al hablar de conducir, montar a caballo o esquiar…”. Si se fuma cannabis en casa, llegará un momento en que aunque lo escondamos, el adolescente lo sabrá y si no encontramos tiempo para dar explicaciones o dar la opinión sobre los porros, “los jóvenes pueden tomar el silencio como fuente de legitimidad y decidir que ‘si vosotros fumáis, yo también’. Debe ofrecerse información antes de cualquier contacto con el cannabis”.

Todo hace ver que la clave es la comunicación pero “hablar no es comunicar y mucho menos prevenir. Si por hablar solo entendemos las arengas antidroga, no servirá de nada. Hay que invitar a la reflexión, no parecer policías; hablar sin tabú ni pudor elimina los elementos morbosos, hablar de placeres y de riesgos. Entre la disyuntiva de informar para empoderar u omitir la información para evitar la atracción, hay que optar por la primera”.

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El problema es que en muchas familias resulta complicado hablar de drogas, sexualidad, conflicto entre iguales. No pongamos la excusa de que estamos cansados –aunque lo estemos– o de que el tiempo que estamos juntos en casa cada uno está con su móvil u ordenador. Hay que hablar y comunicar. “También de la música hip-hop, del reguetón, de los youtubers o de los realities. Si mostramos desprecio hacia sus preferencias, nos distanciaremos simbólicamente”, advierte este psicólogo.

Ser padres no solo nos cambia, es además muy difícil. Pero hay estilos y estilos. Están los que aplican una fórmula democrática de control sin despotismo, de permitir tomar decisiones y mostrar interés por las actividades de los adolescentes. Los expertos dicen que éstos obtienen mejores resultados y presentan mayor resilencia para superar adversidades. La mujer adquiere mayor protagonismo y se camina hacia un posconsumismo donde se pone coto a los excesos.

Los hay autoritarios que educan sin afecto y sin comunicación abierta, no entienden las necesidades de los adolescentes, estimulan la dependencia hacia el adulto y ponen normas muy estrictas y castigos severos. “Suele ejercer la autoridad solo el padre, representarían un tercio de las familias españolas”.

Los indulgentes ejercen un escaso, si no nulo, ejercicio de la autoridad y control. Muestran un amor incondicional sin demanda de responsabilidad. Puede haber más comunicación, diálogo y afecto, pero también más sobreprotección y agobios porque fomenta el yo como centro de todo. Expertos dicen que consiguen mejor rendimiento académico, incluso superior al democratico. Pero el padre-amigo puede generar adolescentes mal criados.

Y los hay negligentes e indiferentes que pueden provocar carencias, fracaso, baja autoestima e impulsividad. Y también desbordados o divergentes, capaces de ejercer un excesivo control y otras veces llegan a ignorar a sus hijos.

Cuando fui padre, un colega me dijo: “la vida te cambiará pero si consigues mantener un mínimo sentido común, todo será más fácil”. ¿Y qué es el sentido común cuando tu hijo da su primera calada a un porro? David Pere, que algo sabe de esto, establece unos mandamientos: Fuera estereotipos y juicios morales a la hora de anallizar consumos de drogas, drogarse es una acción que entraña riesgos como otras tantas practicas sociales, pero asumir riesgos sin conocerlos es potencialmente más peligroso; debido a la desigualdad social, las drogas seguirán generando problemas. Potenciemos la abstención mediante información verosímil, fomentemos el consumo sensato, la responsabilidad y el autocontrol, expliquemos los placeres y riesgos de forma sincera, desterremos la atracción por lo prohibido y desmontemos los mitos sobre el consumo, fortalezcamos la igualdad de género y no criminalicemos ni estigmaticemos al consumidor.

Ahora ¡a sufrir y a sentirse orgulloso! Gracias David, tendrían que ponerte una calle.

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Revolución de 1917, amor dadá y anarcafeminismo

Desnudo de Mina Loy, 1905.

Desnudo de Mina Loy, 1905.

Si hace cien años, en febrero de 1917, Vladímir Ilich Uliánov Lenin se hubiera quedado tranquilo en su cuchitril de Zurich y hubiese bajado todas las noches al Cabaret Voltaire –a unos pocos portales de su casa en la calle Spiegelgasse, donde el movimiento Dadá se empeñaba en hacer saltar todo por los aires– hoy podríamos estar hablando de otro estado de las cosas interplanetario. Pero no, cogió un tren y se piró a su tierra fría y salvaje para hacer triunfar la Revolución bolchevique. Convirtió a todos en comunistas, en rojos, cuando podía haberlos transformado a todos en negros. Y de aquella demolición podría haber surgido una alternativa al capital más ilógica, sí, pero más divertida y demoledora. ¡Vaya usted a saber! A lo mejor no existiríamos ninguno. O a lo mejor la Antiunión de Antirepúblicas Antisocialistas Antisoviéticas, la cuádruple A, hubiera hecho frente al fascismo, a la Triple A y, luego, al Capitalismo de manera más eficaz.

Si se hubiese tomado en el cabaret dadaísta unos cuantos vodkas o unos chupitos de absenta, se hubiese echado unos bailes africanos o peleado a guantazo limpio con alguno de los artistas que por allí penaban, la revolución podría haber sido otra. Hubiera cogido otro tren y les habría explicado a los parias rusos que otro mundo era posible. Demasiados hubiera.

Lenin, antes y después de la Revolución rusa.

Lenin, antes y después de la Revolución rusa.

El profesor Dominique Noguez, en su Lenin Dadá (editorial Península), explica que en 1916 y durante varios meses, Lenin se codeó en la ciudad suiza con los primeros dadaístas. La por entonces compañera del revolucionario, Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya, confiesa que a Lenin le gustaba la farra o al menos se ponía tontón con las canciones populares rusas. “Nos quedamos en Zurich, donde la vida era mucho más animada”, explica Krúpskaya. De hecho, en el Cabaret Voltaire se llegaron a organizar veladas rusas en las que participaba un tipo bajito con bombín, como recordó el dadaísta Hugo Ball. ¿Sería Lenin? En esos días, Zurich estaba llena de desertores, anarquistas, bandidos y artistas de medio mundo. Ana Muiña, en Mina Loy. Futurismo Dadá Surrealismo (ed. La linterna sorda), explica que mientras Lenin se documentaba y escribía en Zurich ‘El imperialismo, fase superior del capitalismo’, tuvo contacto con el inicial nihilismo dadaísta y sus espectáculos nocturnos. “Tanto Hugo Ball como Marcel Janco –dos de los fundadores del Dadá– afirman en sus memorias que la pareja famosa acudía al local [Cabaret Voltaire] de incógnito, pues aunque el grupo dadaísta conocía su identidad, no podían revelarlo porque el cabaret empezó a ser frecuentado por espías y policías que iban a controlar a los artistas”.

Lenin y Krúpskaya estuvieron en Zurich entre febrero de 1916 y abril de 1917. Cuentan que Lenin jugaba al ajedrez con el poeta Tristan Tzara, autor del primer manifesto dadaísta, y que el ruso tocaba en el local melodías folk rusas y declamaba fragmentos humorísticos de Chéjov. “El encuentro de la pareja con sus vecinos del cabaret se produjo a través del responsable de la Juventud Internacional Comunista, que tenía la base en Zurich”. Lo cuenta Krúpskaya en sus memorias y lo recoge Ana Muiña en la introducción del libro sobre la poeta, pintora y actriz Mina Gertrude Lowy Bryan, conocida como Mina Loy, una de esas mujeres dadaístas que fue solapada y escondida por la historia y sus propios compañeros.

Resumen de esta primera parte: el caos y la destrucción –que sí eran principios dadaístas– los aplicó Lenin (y los suyos) a la perfección y no solo contra aristócratas y enemigos del bolchevismo, también contra muchos anarquistas, según cuenta Noguez. Así que al final triunfó el comunismo en Rusia y el dadaísmo se quedó como movimiento subversivo underground, como los punkis de hace cien años.

Mina Loy (Ed. La linterna sorda) y Cartas de amor a Mina Loy (Ed. Periféricas)

Mina Loy (Ed. La linterna sorda) y Cartas de amor a Mina Loy (Ed. Periféricas)

En este texto utópico-distópico es imprescindible incluir la figura de Mina Loy, la subversión y la insumisión hecha mujer. El libro editado por La linterna sorda es una joya para entender quién y cómo era Mina. Vuelvo a los hubiera o hubiese. Si Lenin hubiese conocido a esta poeta, la revolución rusa no solo sería dadaísta, también feminista. La inglesa Mina Loy –nació en Londres en 1882– se movió en aquel principio de siglo XX buscando eliminar prejuicios, “fue una de las pioneras en romper los roles tradicionales femeninos victorianos. Comenzaron a hablar, desde las distintas expresiones artísticas, de sí mismas como mujeres y sobre las problemáticas que les importaban a ellas: la sexualidad femenina, el cuerpo, el parto… Hubo un movimiento importantísimo a finales del XIX y principios del XX que fue el de la libertad sexual y el amor libre, promovido por mujeres y hombres que componían un sector del movimiento anarquista y socialista revolucionario, no compartido por todos sus miembros”, me cuenta la librera y poeta Ana Cibeira, una de las estudiosas de la obra y vida de Mina Loy.

Retratos de Mina Loy.

Retratos de Mina Loy.

Esta autora todoterreno, y su concepto “demolición absoluta”, apostó por un cambio en el punto de partida simbólico en el tratamiento de los grandes temas que afectaban a las condiciones materiales de la vida de las mujeres. “El deseo ocuparía un lugar central y serviría como estrategia emancipatoria, no como un valor en sí mismo que preserva la virtud como ideal social; el sexo se vería con naturalidad y no como tabú; la monogamia, la infidelidad y los celos serían revisados a la luz de la dependencia femenina y el privilegio masculino; y la maternidad sería reivindicada como un derecho que todas, solteras y casadas, podrían tener”, explica Cibeira en el libro. Por ello, se incorpora a Mina Loy en el feminismo de la diferencia, en el anarcafeminismo, y no tanto en la primera ola del sufragismo.

Le pido a Ana que profundice un poco en esas ideas de Mina Loy y de otras mujeres de hace cien años: “El feminismo inicial era muy heterogéneo. De una parte estaba compuesto por mujeres más moderadas que aspiraban al derecho al voto de las mujeres, decantándose sólo por el sufragismo reformista; y de otra, colectivos de mujeres más radicales que aspiraban a la emancipación completa de las mujeres en todos los planos vitales: familia, educación, trabajo, procreación, sexualidad, en el plano emocional, sentimental, social, económico… Por tanto, reclamaban la abolición absoluta de los sistemas democráticos burgueses para que la mujer libre pudiera nacer con plenitud”.

Mina Loy y Djuna Barnes, fotografiadas en Niza (Francia) en 1972 por Natalie Clifford Barney.

Mina Loy y Djuna Barnes, fotografiadas en Niza (Francia) en 1972 por Natalie Clifford Barney.

Mina Loy llegó a redactar de su puño y letra el ‘Feminist Manifesto’ en noviembre de 1914. En vida nunca llegó a editarse y, en castellano, es la primera vez que se publica de la mano de La linterna sorda. Es una réplica al Manifiesto Futurista de Marinetti. Este vanguardista veía a las mujeres inferiores y Loy hizo una declaración subversiva frente al predominio masculino. Escrito en verso libre (sin puntuación) y con una composición tipográfica dinámica, plantea propuestas revolucionarias. Aquí reproduzco, tal cual lo escribió, alguna de sus declaraciones del manifiesto:

“Y si de verdad deseáis encontrar vuestro sitio sin menoscabo –sed Valientes y comenzad negando ese patético grito de guerra disparatado La mujer es igual al hombre– ¡NO lo es!”. “El primer engaño que os conviene demoler es la división de las mujeres en dos clases –la amante, y la madre Cualquier mujer madura y equilibrada sabe que es mentira. La naturalez ha dotado a la mujer completa de la facultad para expresarse a través de todas sus funciones –sin restricciones”. “(…) no hay nada impuro en el sexo –excepto en la disposición mental hacia él– constituirá una regeneración social incalculable y más vasta de lo que puede imaginar nuestra generación”.

Mina Loy y Peggy Guggenheim en París, 1926.

Mina Loy y Peggy Guggenheim en París, 1926.

La escritora, poeta, pintora, actriz, diseñadora e inventora estuvo en “todas las salsas artísticas y culturales de las llamadas vanguardias de entreguerras”, comenta Ana Cibeira. Se marchó de Londres cuando tenía 17 años para estudiar arte en Munich, se unió al Futurismo en Italia y al al Dadá en Nueva York, y luego al Surrealismo en París. Mina Loy tuvo una relación amorosa y loca con Arthur Cravan (el poeta, boxeador y agitador dadaísta que era sobrino de Oscar Wilde). Anarquista y antimilitarista –le buscaban por desertor–, Cravan conoció a Loy en EEUU. Se casaron y Mina tuvo una hija con él. Anteriormente ya había estado casada y había sido madre de otra niña. En 1929 le preguntaron en una entrevista para The Little Review cuál había sido el momento más feliz de su vida. Mina Loy respondió: “Cada momento que pasé con Arthur Cravan. El más triste: todos los demás”. Períferica editó en 2012 las cartas de amor que Cravan envió a Loy en 1917 y que demuestran que estaba por sus huesos hasta la extenuación. El poeta gigante dadaísta desapareció en 1918 a bordo de una barca en el Golfo de México. Mina nunca más supo de él.

Mina Loy y Arthur Cravan, un 'amour fou'.

Mina Loy y Arthur Cravan, un ‘amour fou’.

Loy regresó con sus hijas a Nueva York en 1936 y se instaló en uno de los barrios más pobres de Manhattan. “Escribió poemas y realizó collage de arte povera, interesándose por el padecer de los vagabundos. Murió en Aspen (Colorado) a los 83 años”, explica Ana Cibeira. Entre sus versos destacan los de Parto, considerado como uno de los primeros poemas donde se plasma la experiencia física del parto narrado por una embarazada.

The coat-stand, fotografía de Man Ray.

The coat-stand, fotografía de Man Ray.

Gracias a pequeñas editoriales como La linterna sorda se están rescatando textos rompedores escritos por personas transgresoras que han sido infravalorados en los últimos cien o ciento cincuenta años. Por ejemplo, los de Mina Loy. En Nueva York coincidió con otras artistas libres como Emma Goldman, la periodista Louisse Bryant, la activista feminista Mabel Dodge Duhan o Isadora Duncan, entre muchas otras vanguardistas.

Valentine de Saint-Point posa para el fotógrafo Alphonse Mucha, 1906.

Valentine de Saint-Point posa para el fotógrafo Alphonse Mucha, 1906.

Como reconoce Ana Muiña, investigadora en la Historia Social y grafista, muchas de ellas utilizaron su propio cuerpo como herramienta de reafirmación y como elemento visual narrativo. “Las imágenes de mujeres desnudas del Dadaísmo y del Surrealismo son bellísimas, estereotipdas y ambivalentes: muestran uno de los mayores estereotipos que hay, el sexo, y también fueron un medio de expresión de rebeldía contra la moral sexual imperante, el cuerpo indómito como afirmación desinhibida de lo natural”. Un cuerpo que hoy ya no subvierte ni escandaliza.

Para acabar, una reflexión que Valentine de Saint-Point incluyó en su Manifiesto de la Mujer Futurista –que también servía de respuesta a Marinetti–: “La humanidad es mediocre. La mayoría de las mujeres no son ni superiores ni inferiores a la mayoría de los hombres. Somos iguales. Ambos merecemos el mismo desprecio”. Salud.

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