La primera vez que fui a un campo de fútbol yo tenía ocho años. El estadio, el Santiago Bernabéu, uno de los más grandes del mundo en todos los sentidos. El partido, la final de Copa de 1966 (por entonces, Copa del Generalísimo, ya saben). Se enfrentaban el Zaragoza y el Atlético de Bilbao Seguir leyendo
- Ignacio Andrade. Hubiera querido ser futbolista. Disfruté jugando y soñaba con llegar. Derivé en espectador. Incluso en espectador profesional, magnífica definición del periodista a cargo de Truman Capote. Ahora sueño con disfrutar viendo cualquier partido. A veces lo consigo. En el peor de los casos, siempre quedan detalles, fundamentos, quiebros, goles, jugadas.
Búsqueda
- Publicidad
Calendario
- Publicidad