Torpezas socialistas

PEDRO Y SUSANAEn política, una de las situaciones más difíciles es saber administrar la derrota. Dicen los sabios que el poder amalgama, que es el mejor cemento para tapar fisuras. Quizás por eso, cuando se pierde, los nervios agrietan el carácter. Y si ya se ve tan lejos la poltrona que ni se aspira a ella, no hay relación que lo soporte. Anda Rajoy intentando evitar la mudanza, Pablo Iglesias convenciéndose de que es el verdadero líder de la izquierda, aunque la izquierda aún no lo sepa, y Albert Rivera entonando el virgencita, que me quede como estoy, implorando a Dios y al diablo que empiece la legislatura porque ha podido salvar cuarenta butacas de entre las llamas.

IGLESIAS Y RAJOY

Y mientras, el PSOE, a lo suyo: intentar magnificar cualquier derrota electoral y poder batir en las próximas elecciones sus peores resultados, que parece siempre el objetivo. No habían empezado los escarceos de campaña y ya todo el mundo había oído que a Pedro Sánchez le apoyaban cuatro y le cuestionaban los otros, los socialistas que gobiernan y que, bajo ninguna circunstancia iban a mezclar su imagen rampante con el hedor a derrota que exudaba su secretario general. Cuando pasó lo que tenía que pasar, se puso en marcha inmediatamente la habilidad socialista para que no se hable de otra cosa que de sus problemas: No pasa nada si Rajoy se ha despeñado y, aún con victoria, no gobernará ni a la de tres; no pasa nada si Pablo Iglesias, pese a haber sabido sumar amigos en las grandes capitales, no llega ni a líder de la oposición; y no pasa nada si Albert Rivera amenazaba con ser extraparlamentario si hubiera durado la campaña un mes más. No pasa absolutamente nada, lo que de verdad interesa a los socialistas es que se vea rápidamente que quienes más han perdido son ellos, que la crisis de los demás es broma, comparada con el puño de plexiglás y la rosa marchita, que si hay un entierro ellos prefieren ser el muerto antes que no estar invitados. Y así están, aspaventando para que no quede duda alguna de que el jefe no manda un pimiento y que, además, es presa de unas desaforadas ganas de tomar La Moncloa. Como si ese no fuera el objetivo de todos los políticos.

ALBERT RIVERA_2

Esas cosas no pasaban con liderazgos fuertes. Me habría gustado ver a algunos en los tiempos de Felipe González, qué habrían hecho cuando el líder quiso aparcar el marxismo en la cuneta de la historia y le dijeron que no, para salir luego a la carrera en su búsqueda pidiéndole que no les abandonara a su suerte. Con lo fácil que es decir públicamente estamos todos con el jefe y luego susurrarle al oído los límites…, pero no, en este régimen catódico que estamos viviendo es mejor informar primero al programa y después ya veremos. Y lo peor de no conseguir los resultados apetecidos es cómo brotan los presuntos sustitutos. Pero sólo en el PSOE, porque pese al destrozo generalizado, nada se ha leído de quiénes van a jubilar a Rajoy, Iglesias y Rivera. Sólo a Pedro Sánchez le salen como setas, que el pobre ya estaba descontado, como dicen los comentaristas de la bolsa cuando no saben explicar por qué sube o baja. Y en esa carrera por hacerse daño, los socialistas miran a sus territorios, donde gente muy solvente se bate el cobre. Es la solución de los desesperados, la que encontró Manuel Fraga cuando se dio cuenta de que más de la mitad de los españoles jamás le votaría. Entonces miró a provincias y encontró a un líder en Castilla y León, al que aupó al generalato. El pobre Aznar tuvo, entonces, dos golpes de suerte: el primero, sacar en sus primeras elecciones dos paupérrimos escaños más que Fraga, porque si bien siguió siendo un menos que modesto resultado frente al poderoso PSOE, no hizo tanto el ridículo; el segundo, estar en el PP, porque si hubiera sido socialista, le habrían jubilado al amanecer de ese lunes.

Garcia Page  REUNIîN DEL SECRETARIO GENERAL DEL PSOE Y LOS DIRIGENTES TERRITORIALES

Lo mismo está pasando en el PSOE ahora, que miran a sus territorios y encuentran políticos más que potables, como Susana Díaz, Emiliano García Page, Guillermo Fernández Vara… Y se creen, con la ingenuidad del futuro perdedor, que cualquiera tiene músculo suficiente para dirigir las huestes esta primavera, si es que un pacto no lo impide. La historia nos dice lo contrario, que ese viaje del extrarradio a Madrid es mucho más duro de lo que parece; a Aznar, el único que lo ha hecho, le costó diez años encaramarse al poder. Si los socialistas apuestan por esos plazos, para entonces estarán negociando con los nacionalistas canarios para poder montar grupo parlamentario propio. Es sorprendente que en la última oportunidad que se dio para liderar al PSOE no apareciera ninguno de los territorios, y sí Pérez Tapia, Eduardo Madina y el propio Pedro Sánchez, ninguno encomendándose a idioma cooficial ni siquiera a acento. Es como si las peleas en igualdad de condiciones fueran para otros, y algunos esperaran en la puerta de la tienda a ver pasar el cadáver de su enemigo.

El PSOE se ha dado en las urnas un guantazo de no te menees. Algo menos de lo que algún dirigente autonómico tenía previsto, a la vista de que la operación derribo no consigue por ahora su objetivo. Pero suficiente para planificar y hacer cosas. Entre ellas no debería figurar la de mover con un palo el gallinero, porque el alboroto no lleva a ninguna parte y lo primero que produce es un daño a las propias siglas de difícil reparación.

Mucho menos si está presente la incertidumbre de que en primavera haya que volver a las urnas. Si en estos primeros días los socialistas más hábiles se han cargado cualquier resquicio de buena imagen de Pedro Sánchez, ¿a quién inmolarán en esa nueva hoguera? Mucho me temo que a ninguno de los barones ni, por supuesto, a la baronesa. Se improvisará a alguien que coseche los peores resultados de la historia del PSOE y que diga que, pese a todo, está satisfecho porque las cosas pintaban peor, justo lo que ha dicho Sánchez después de aguantar un bombardeo por tierra, mar y aire y demasiado fuego amigo, que en eso son maestros los socialistas. Y entonces, alguno se dará cuenta que para ese viaje no hacen falta tantas alforjas.

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Una respuesta a Torpezas socialistas

  1. agario dijo:

    good blog thanks admin

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