Melodie Nakachian, treinta años de su secuestro

El 9 de noviembre de 1987, hace treinta años, tuvo lugar uno de los secuestros más mediáticos de la historia de la criminología en España. Una niña de cinco años, Melodie Nakachian, fue secuestrada por una banda organizada. Once días después los GEOS la liberaron.

En junio de 2014 moría en su casa de Estepona, Malaga, Raymond Nakachian, a los 82 años de edad, víctima de un cáncer detectado sólo unos meses antes. Pero Nakachian se hizo tristemente famoso en noviembre de 1987 por el secuestro de su hija Melodie cuando tenía sólo cinco años. La niña era hija también de Kimera, una exótica cantante coreana de ópera rock. Los secuestradores, una banda de malhechores franceses que operaban en la Costa del Sol, exigieron al magnate libanés mil millones de pesetas, pero Melodie fue liberada once días después por un grupo de los GEO (Grupo Especial de Operaciones) de la Policía Nacional en el apartamento de San Roque, Cádiz, donde era retenida.

Raymond Nakachian y Kimera en 1991.Raymond Nakachian y Kimera en 1991.

El caso suscitó el interés de los medios de comunicación por el origen incierto y el secretismo de su fortuna. Los periódicos británicos publicaron que había sido propietario de un club en el Soho londinense y que se había enriquecido comerciando con petróleo de Arabia Saudí y con cemento y acero entre Europa y los países árabes. El secuestro de Melodie es considerado el inicio de las actividades del crimen organizado en la Costa del Sol. Los Nakachian eran asiduos de las fiestas de la jet en Marbella y era muy frecuente verlos en cualquier acto social organizado por el ayuntamiento marbellí en la época de Jesús Gil.

Toda la familia Nakachian en Villa Melodie.Toda la familia Nakachian en Villa Melodie.

El caso Melodie dio para varios reportajes en Interviú. El primero de ellos firmado por Luis Cantero, el 18 de noviembre de 1987, en el número 601, con el titular “Los padres no tienen los mil millones”. La semana siguiente publicamos “El rescate de Melodie”, en el número 602 de la revista, con el retrato robot de uno de los secuestradores que Raymond jr., hermanastro mayor de la niña, y encargado de llevarla al colegio, logró hacer para la policía. Por cierto, después de aquel suceso el padre nunca volvió a hablar con su hijo primogénito. Raymond jr. era el mayor de cuatro hijos que había tenido el empresario libanés en su primer matrimonio. Con Kimera tuvo a Melodie y a un chico, Amir.

Primera noticia en Interviú 602.Primera noticia en Interviú 602.

En el número 604 de Interviú, de 9 de diciembre de 1987, ya conocida la identidad de los secuestradores, Luis Cantero entrevistó a Nakachian y Evelyn Mesquida a la familia de alguno de los secuestradores en Francia. En aquella entrevista Nakachian amenazaba al cabecilla del secuestro: “Camerini y yo no cabemos en este mundo”. El 6 de enero de 1988, Enmanuel Santoul, esposa de uno de los secuestradores, afirmaba en Interviú 608: “Mi marido es inocente”.

Un total de 18 delincuentes, entre españoles y franceses, fueron condenados a penas entre los doce y veinte años de prisión tras el juicio celebrado en 1991, al que asistió la propia Melodie, que nunca necesitó ayuda psicológica a pesar del trauma sufrido. Melodie era una niña muy inteligente para su edad y todos los informes policiales apuntaban que, precisamente por este motivo, los secuestradores intentarían asesinar a la pequeña cuando cobrasen para no dejar testigos. De hecho, uno de ellos intentó usarla de escudo antes de ser abatido por un disparo. Cuando el inspector Díaz la tomó en brazos para sacarla de la casa y le dijo, “tranquila, pequeña”, Melodie contestó con un asombroso desparpajo: “Estoy tranquila, sois policías”.

La familia, tras el rescate de Melodie, en Interviú 602.La familia, tras el rescate de Melodie, en Interviú 602.

La última entrevista que Raymond concedió a Interviú se publicó poco antes del juicio en el número 803, el 19 de septiembre de 1991, y fue realizada en Villa Melodie, donde siempre han residido los Nakachian, en ella pedía “Un castigo ejemplar para los raptores”. Raymond, que en los últimos años había sufrido un declive importante de su fortuna, fue incinerado y sus cenizas esparcidas en el mar Mediterráneo el día 19 de junio de 2014.

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