Si por algo se ha caracterizado Interviú durante toda su historia es por servir de altavoz a personas que buscaban contar sus penas porque no habían hallado consuelo ni justicia en los Juzgados. Desde los primeros números de Interviú las carpetas y archivadores dedicados a los casos de negligencias médicas han ido engordando inexorablemente con el paso del tiempo, en vez de ir disminuyendo como sería de esperar.
Viene esto a colación porque esta semana me ha conmovido de manera especial la historia de Adrián, que mi compañera Sol Juárez relata en la página 30 de este número de Interviú y lo hace de manera tan despojada de juicios de valor que el relato resulta desgarrador por si mismo. Adrián tiene 15 años y nació con una parálisis cerebral fruto de una negligencia médica durante el parto. Después de una ardua lucha los juzgados no hallan culpables. Y aunque Adrián no puede mover los brazos ni las piernas y sufre un gran retraso en todas sus funciones físicas y mentales puede comunicarse asintiendo o negando mirando a derecha o izquierda y sus padres saben que le gusta la música, el fútbol y las películas de Harry Potter. Me recuerda a un caso similar, el de la doctora Lina Álvarez, publicado en Interviú 1884, y que había dado a luz un hijo con el mismo problema por una amniocentesis mal practicada, con el agravante de que su lucha judicial la había llevado a la ruina económica.
Este caso me ha hecho indagar entre las cajas empolvadas de Interviú para descubrir que tenemos casi un centenar de casos publicados sobre negligencias médicas. Así dicho pueden no parecer muchos, pero son una media de tres anuales, y no hace falta recordar que ni llegan todos los que son ni se publican todos los que llegan a la revista, en la mayoría de las ocasiones por falta de documentación suficiente sobre el tema, ya que los pacientes se querellan contra los médicos o los hospitales y estos a su vez tienen una imcomprendida tendencia a hacerlo contra el redactor y la revista cuando se publica el caso que les afecta. Para que se hagan una idea los reportajes de errores médicos son aproximadamente el doble de los números que hemos dedicado a hablar del atentado del 11 de marzo.
El 5 de octubre de 1978 publicamos en Interviú 125 el primero de estos reportajes, en este caso sobre una presunta mala praxis en la clínica Marbella y titulamos “Partos sin ninguna garantía”. Desde entonces el goteo de estos temas ha sido incesante y dejo como ejemplo el Interviú 844 de 2 de julio de 1992 cuando publicamos “6000 muertos al año por infecciones hospitalarias”, Interviú 927 de 31 de enero de 1994 con “Las denuncias desbordan los juzgados” donde contamos que en 1993 se habían producido más de 500 querellas por presuntas negligencias médicas.
Más recientes son los firmados por mí en Interviú 1845 donde relatamos la muerte de cinco bebés en las Urgencias del hospital de Torrevieja (Alicante) desde su apertura o el caso de la doctora Álvarez, que ya he mencionado, publicado en Interviú 1884, de 4 de junio de 2012. Y lo peor es que estas carpetas no tienen aspecto de quedarse como están, sino de ir engordando semana a semana… Ojalá Adrián encuentre Justicia, con mayúsculas.


