Dicen que Carmen Sevilla está enferma, que no recuerda quien fue, que quizás padezca alzheimer, esa terrible enfermedad que afecta a unos 600 mil españoles y cuyo principal síntoma es el deterioro progresivo de la memoria, la misma enfermedad que padeció su madre. María del Carmen García Galisteo, nacida hace 81 años en Sevilla, rodó su primera película con sólo 17 años y desde entonces la fama, asociada a su increíble belleza, no la abandonó. No fue una actriz del cine de destape de la España de finales de los setenta y principios de los ochenta, pero hizo alguna aparición en películas de aquella época,como “Sex o no Sex” en la que protagonizaba desnudos ligth. Después Carmen abandonó la actividad pública cuando se casó por segunda vez, en 1985 con el empresario Vicente Patuel. Entonces decidió retirarse a vivir a la localidad pacense de Herrera del Duque y dedicarse a la cría de ovejas. En 1991 Telecinco, gracias a la intervención de Valerio Lazarov, la rescató para la televisión y presentó el Telecupón rodeadas de jóvenes y bonitas azafatas. Tras un breve paso por Antena 3 recaló en TVE presentando Cine de Barrio, para sustituir de manera polémica a José Manuel Parada y donde terminaría ella misma siendo sustituida por Concha Velasco.
Carmen no salió sonriente y picarona en la portada de Interviú como otras actrices de su generación. Realmente nunca fue una musa del destape y la irrupción de la revista en la actualidad española ya le pilló algo mayor, con casi cincuenta años. Sin embargo, en el número 200 de Interviú, con fecha 13 de marzo de 1980, se anunciaba en la portada a Carmen Sevilla desnuda en páginas interiores, gracias al milagro de haber conseguido una única foto suya de unos años atrás. Así era, en la página 56 de aquel número dimos a una, por fin, sonriente Carmen Sevilla que posaba cual maja desnuda en una fotografía de juventud. Después concedió algunas entrevistas, hasta el número 980, el 6 de febrero de 1995, cuando le confesaba a Miguel Ors que fue “virgen al matrimonio”. Entonces Carmen vivía una segunda juventud en la tele, en zapatillas de andar por casa con sus proverbiales despistes, y por eso posó para una de aquellas fotos con el calzado en la mano.
Puede que Carmen ahora no recuerde quien fue, ni las películas que rodó o los programas que presentó, pero tres generaciones de españoles alguna vez soñaron con ella. Ahora descansa en su casa, rodeada de los suyos y de sus dos perritos de raza caniche a los que adoraba. Y yo, por si alguien tuviese la tentación de olvidar, les dejo aquí la apertura del reportaje de 1980 con aquella espléndida fotografía, que nos recuerda a aquella Carmen de belleza eterna, como la de una estrella que nunca se apagará.




